jueves, 8 de abril de 2010

Un par de gramos de delirio en rama...

A veces cuando cae la noche recuerdo y como recuerdo los días donde nuestras sonrisas eran una y yo era el dueño de tu amor, que a pesar de haber sido un amor desplazado, me hizo soñar e imaginar, planear mil mundos entre las nubes que con tan solo dos palabras se vinieron abajo, se colapsaron y golpearon en el suelo con tanta intensidad que mis sentidos aun están aturdidos. Mi corazón regreso con sus maletas y la cabeza gacha, había vivido contigo desde que te conoció y ahora, derrotado y acabado volvía; lo acogí entre mis brazos pues su dolor es mi dolor. Mi razón me regaña en tantas ocasiones, me dice que no debo decirte nada de mi estado y que debo quedarme callado porque todo lo que yo diga lo puedes usar tu para tu situación, una situación en la que yo nunca debí haber entrado, que no debiste haber permitido, pero no hay culpables en este juego, además eso solo es pasado. Pero por tus circunstancias es que mi situación es tan difícil; no puedo escuchar ningún cantar de tristeza porque me recuerda que tu lo escuchas, no puedo escribir nada melancólico por que tu lo escribes, no puedo sentirme oprimido porque tu lo sientes, no puedo expresar mi dolor por que tu lo haces… y el problema es que no es por mí. ¿Entiendes porque mi situación es tan difícil?... no puedo estar triste por esa razón y no puedo ser feliz porque perdí mi razón para serlo. Soy el punto intermedio entre lo triste y lo feliz, soy tan solo el personaje menos importante de toda esta historia y eso me parte el alma. No puedo decir ya mucho solo que intentare superar mi complicada situación, tal vez más complicada que la tuya porque tu si puedes ser triste plenamente, lo único que quiero decir ahora y que quiero gritar es que te amo como a nadie más y que desearía esperar y esperar hasta el día en que tú me pudieras amar… pero eso será imposible, porque tu me convertirás en otra cosa, algo que se puede querer mas no amar, debí haberte conocido después de la tempestad, pero ahora solo me queda amar en soledad.

domingo, 4 de abril de 2010

Mi soledad

Entre corazón coraza y mi soledad pienso y vaya que como pienso, recuerdo y me remontó a tiempos donde creí ser feliz, donde mi vida parecía ser tan maravillosa y envidiable por cualquiera e incluso yo sentía no merecer tal regalo, pero como siempre sucede en mi vida y sus similares, todo era demasiado bueno para ser verdad, no lo merecía y debía partir a mi mundo tan conocido que ya me extrañaba y hasta preguntó el por que de mi tan larga ausencia; ese mundo de oscuridad y tristeza, entre las lagrimas saladas y fantasmas de vidas pasadas que se cobran cuentas que no merezco, que me destruyen. Y mientras sigo escribiendo viene a mi mente tu rostro, un rostro tan hermoso y falso que me llevaba a mundos de maravilla pero solo era un consuelo, una consolación para un corazón que estaba destruido, el tuyo, mientras tanto el mío se caía en ruinas.
Queda ahora solo estar triste y vagabundear por los reinos de la amargura, mirar el cielo y ver como me cobija su azul infinito y pensar, que al mirar ese cielo yo pienso con tanta intensidad en ti, tu en cambio ni recuerdas mi desgraciada existencia y como pienso que mientras yo miro ese cielo, no hay nadie mas ahí que lo mire y piense en mi... solo una eterna soledad que me consumirá hasta que de mi no quede nada.
No he pensado lo que he escrito, solo escribo conforme las ideas llegan a mi cabeza y es que la mezcla de emoción es tal que mi vida se viene abajo, se destruye como el pilar tan frágil y mal construido que es y me quedo desnudo y desolado, perdido para siempre entre la mentira y las falsas ilusiones que alimentan mi desnutrida alma, famélica y agonizante.

De mi proyecto...

La mirada del guerrero se perdía en la oscuridad y su pesadilla aun corría, revoltosa e hiriente por su mente y aunque cada vez se hacía más lejana por una misteriosa causa, seguía doliendo de una manera que obligo a Rep a lanzar un grito de desesperación, pero las sombras lo engulleron y pareció como si nunca se hubiera atentado contra el silencio sepulcral que sumía, junto con las falsas realidades, en una depresión melancólica y solitaria. Si tan solo se hubiera quedado un segundo más quizá hubiera logrado alcanzar la felicidad, o si se hubiera rendido ante los brazos del súcubo, tal vez si lo quería y lo soñaba con la misma intensidad que él había soñado aquella chica menuda de cabello marrón, con el carácter más dulce que el azúcar y la vocecilla chillona; se clavaba en su mente como una espina y cada vez iba más profundo, desgarrando tejidos a diferentes niveles. El corazón dolió en particular, como si hubiera sido perforado y la sangre que bombeara escapara por el orificio resultante despojándolo de toda vitalidad y a la vez de sentimientos y emociones. El cerebro se sentía cada vez más dañado orillando al guerrero a perder la cordura, llevándolo a un estado lunático que lo hacía pensar en un sin número de locuras que podría llevar a cabo con sus poderes; matar personas surgía en su cabeza, que sintieran lo que el transcurría, que les doliera tanto como a él o porque desquitarse con inocentes, mejor ir contra la causante del daño, contra esa chica menuda y de cabello marrón que le había robado el aliento, sería lo mejor hacerla sufrir como a nadie, como nunca.