Me había propuesto no llorar, al menos hasta que no llegara a algún lugar lejano solitario de camino hacia el norte donde podría hacerlo retirado. Me costó cierto esfuerzo, lo confieso, impedir que mis lagrimas corrieran, no arrojarme sobre la cama vacía que habíamos compartido, no estrechar contra mi sus inútiles ropas. Pero me dije a mi mismo: Lo soportaré como un impasible mongol; no, mejor como un mercader de mentalidad práctica
Si, mejor ser como un mercader, que es un hombre acostumbrado a la transitoriedad de las cosas. Un mercader puede comerciar con tesoros, y puede alegrarse cuando cae en sus manos uno excepcional, pero el sabe que lo tendrá sólo un tiempo antes de que vaya a parar a otras manos, o si no ¿para qué está un mercader? Quizá le entristezca ver que el tesoro se va, pero si es un mercader como debe, será más rico por haber tenido aquello, aunque fuera brevemente. Y yo lo era, lo era. Aunque Huisheng se hubiera alejado ya de mí, había enriquecido mi vida incalculablemente, y me había dejado con un cúmulo de recuerdos que no tenían precio, y quizá hasta el haberla conocido me había convertido en un hombre mejor. Sí, me había beneficiado. Esa manera tan práctica de enfocar mí aflicción me ayudo a contener mas fácilmente mi dolor. Me felicitaba a mí mismo por mi pétrea serenidad.
Pero en aquel momento Arun me preguntó:
- ¿Os llevaréis esto?
Lo que me estaba mostrando era el incensario de porcelana blanca. Y el hombre de piedra se derrumbó.
Extracto de ''El viajero'' - Gary Jennings
hey!
ResponderEliminarconste q ya quedaste en prestarme el libro =P y mas xq ya ksi te regreso tus otros libros fufu jeje bueno al menos tengo la intecion... ups! jajaja